(e)stereotipas: el feminismo pop latinamericano

Perfil publicado en I-D VICE el 23 de septiembre de 2016.

Por: Caracol Colunga

Catalina, Estefanía y Marcela hablan semanalmente de todas las situaciones y conceptos que afectan el presente de la mujer latinoaméricana. Ya sea por medio de las columnas que escriben por separado o con sketches y programas en vivo en donde todo es explicado con humor e ironía. Nos reunimos con ellas para hablar de perreo, Taylor Swift y el origen de su interés por hacer de este mundo un más inclusivo, diverso y justo.

Se quitan y ponen pelucas, usan bigotes y patillas, se “vuelven” hombres y mujeres, a veces no aguantan la risa ante sus propios chistes. Invitan a sus mascotas frente a la cámara y no temen perderse entre los detalles de una conversación entre amigas. Son empedernidamente pop y sin embargo, no dejan de lado los temas serios del feminismo. Las (e)stereotipas, como vloggers feministas, están curtidas en el arte de capear a los trolls; Catalina Ruiz-Navarro @catalinapordios dice que tiene una hater que la ha seguido durante 10 años y ya hasta lo siente como una amiga. Estefanía Vela Barba @samnbk odia Twitter, pero no teme contestar en su columna semanal. Marcela Zendejas @marcelamalafama, la productora, no aparece a cuadro en los videos, y quizá eso la exima un poco de los ataques, pero está tan convencida en su labor tanto como las otras dos integrantes.

Las (e)stereotipas se dieron a conocer masivamente con la campaña #MiPrimerAcoso, que acompañó las manifestaciones masivas contra la violencia de género en México, pero su trabajo viene de más atrás. Nos reunimos con ellas para platicar sobre perreo, Taylor Swift y por qué no debemos temerle a ser pop.

¿Cuáles son sus raíces personales?
Estefania: Yo nací y viví en Monterrey hasta mis 19 años y luego me vine a la Ciudad de México, creo que ambos han sido clave en lo que soy y cómo es mi vida.
Catalina: Yo soy de Barranquilla, que es una ciudad en el norte de Colombia donde hay un carnaval que es espectacular al que trato ir todos los años. Lo de la fiesta es muy en serio porque se lo toman muy profesionalmente, entonces para mí irme de fiesta es tradición de la casa. Pero después, me fui a los 17 años a Bogotá. Luego me vine a México hace 2 años y medio.
Marcela: Yo nací en San Luis Potosí pero en cuanto pude me fui de ahí, a los 18 años. En realidad he vivido en 10 lugares diferentes en los últimos 10 años: Monterrey, Oaxaca, la Selva Chimalapa, los Altos de Chiapas, Barcelona, San Francisco, y la Ciudad de México. Aunque ya llevo 5 años aquí, el movimiento es lo constante.

¿Qué detonó la creación de (e)stereotipas?
E: Un programa de radio. Catalina y yo escribimos columnas, y a partir de estas publicaciones nos encontramos en Twitter cuando fue lo de la campaña de Mancera “No le des la espalda, dale pecho”. Me invitó a su programa de Radio UNAM, a hablar de pornografía feminista y fue una hora en la que la pasamos tan bien, que se nos ocurrió que necesitábamos un espacio para repetir ese esfuerzo, un espacio de libertad para poder rantear.
C: A Marcela la conozco porque trabajaba con mi esposo. Ella y Estefanía son de las dos primeras amigas que hice en México. El primer video fue el de Axan, y los sacamos el mismo día porque era la coyuntura, pero fue una cosa muy de no aguantarnos.
M: No nos quisimos esperar, grabamos en el momento, le metimos música, sonidos, y lo hicimos de manera artesanal.

¿Quién escogió la canción de Bomba Estéreo que usan de intro?
C: Yo, lo escogí porque siempre han tenido letras muy buenas. No sé si lo hagan conscientemente, pero hacen letras muy empoderadoras para las mujeres. La canción fue porque íbamos a arrancar con Axan, entonces era “Soy Yo”, no me molesten por cómo soy. Funcionó tan bien que se quedó. Queríamos que fuera una mujer latinoamericana que cantara la canción.

Sí, después vi que incorporaron una de Ali Gua Gua.
C: Ahora estamos recomendando una canción al final de cada live.

Si no hubiera una cámara, ¿tendrían las mismas conversaciones?
M: ¡Sí! Es que ese es el punto, imagínate ser testigo de esas pláticas, fue lo que me sucedió cuando las conocí. Yo soy mucho más de esperarme y después opinar, escucho mucho. Ellas hablan un chingo, y todo lo que dicen es interesante e importante, teníamos que grabar esto.

¿Qué opinan de las rape jokes? He visto que las hacen.
C: Depende del contexto. Lo que acá decimos siempre es que hay que pegar para arriba, no tiene gracia caerle al caído y burlarse de alguien que ya tiene un problema estructural.

Entramos a la Ley del Garrafón, Mi Primer Acoso, El Violador de Stanford. ¿Ustedes toman temas coyunturales para hablar de cosas estructurales? ¿Por qué es feminismo pop latinoamericano?
C: Creo que ahí hay dos cosas. Primero hay tres productos que estamos haciendo: uno son los sketches, que a veces responden cosas coyunturales y a veces no, estamos pensando usarlos como herramienta de counterspeech; está el (e)stereotipas Live, que es hablar de lo que sucedió esta semana, y queremos que eso se convierta en algo de media hora donde las feministas latinoamericanas se pueden enterar de todas las noticias que son relevantes para el feminismo latinoamericano, es comentado porque es un programa de opinión y no periodístico; y la tercera son campañas que esas empezaron a salir de manera muy orgánica, porque hacíamos muchas cosas en redes y es donde vivimos todo el tiempo. Luego llegó “Mi Primer Acoso” que fue nuestra campaña más grande e importante, pero esa se creó en un día. El feminismo pop latinoamericano es el mismo feminismo de siempre. Lo que cambia es el lenguaje, el lenguaje del pop que hemos consumido nosotras de siempre, es nuestra lengua natural. Somos dos chicas urbanas que han crecido consumiendo MTV y viendo videos, con una cierta estética de cómo se ven las cosas y lo que estamos tratando de hacer es hablar de feminismo con ese lenguaje estético. Lo latinoamericano tiene que ver porque hay mucho criterio pop feminista, pero está todo hecho en inglés porque está hecho para gringas, entonces esas discusiones no bajan. Palabras como mansplaining llevan en Estados Unidos y en el mundo anglosajón cinco o diez años, pero acá no tenemos palabras para decir “mansplicar”, o ahorita yo estoy usando “putiavergonzar” para hablar de slut shaming porque ¿cómo le vamos a hablar a las latinoamericanas del slut shaming —del que además somos víctimas todo el tiempo porque somos países súper marianistas— si no tenemos palabras para referirnos a eso que no sea una cosa en inglés? Estamos tratando de bajar esos conceptos y que los puedan usar las mujeres latinoamericanas. Y también como un esfuerzo más largo del que no estamos todavía satisfechas es saber ¿qué le está sucediendo a la mujer latinoamericana, cuáles son nuestros problemas, cuáles pueden ser nuestras ídolas latinoamericanas que representen cosas para nosotros y nos inspiren?

Hablando de gringos, ¿no tienen preocupación de que las encasillen en el mismo lado que el feminismo blanco?
E: Por supuesto. Lo feminista blanca se te sale, como se te sale lo machista. Estamos todo el tiempo viendo a Estados Unidos. Creo que el problema no es necesariamente el formato, es con qué los llenas. Yo crecí con todo lo que ha pasado con Lena Dunham, lo que ha pasado con Taylor Swift. Caemos en eso y es la crítica, hay que hacer crítica constante. Yo no quiero ser la Taylor Swift de mi vida. Porque mucha gente cree que yo tengo todas las respuestas, pero todo el tiempo estoy aprendiendo.

Más de i-D: Lena Dunham y el elenco de Girls lanzan la voz contra el abuso sexual

M: Y creo que nosotros no le tenemos miedo a presentarnos como un proyecto feminista pop, lo que veo es que hay muchos colectivos y compañeras que les da miedo ser eso. No quieren que les digan que está muy light o muy pop, porque lo pop a veces es asociado con lo light. Pero nosotros queremos hacer cosas que se vean pop, y lo dominamos. También sabemos de dónde venimos, no pretendemos decir que sabemos perfectamente lo que está sucediendo con las mujeres en las colonias populares de San Cristóbal de las Casas en Chiapas, porque no estamos ahí, y queremos invitar al diálogo a esas mujeres también.
C: Solemos descartar las imágenes y subestimarlas, y las imágenes son la forma de transmitir ideas más poderosa que tenemos, y más en una generación que es totalmente audiovisual, como la nuestra. Entonces, digamos que esa defensa de lo pop tiene que ver con eso, porque lo pop no es popular porque sea banal, es popular porque es exitoso, porque es una idea exitosa.

Vamos a ponernos light entonces. Hablando de #PreguntasParaFeministas, ¿qué música escucha una feminista?
C: Yo escucho reggaeton, champeta, afrocaribe, cumbia, todo lo que sea de mover el culo. Lo que determina si me va a gustar la canción es si el tambor me hace mover el culo.
E: Yo no escucho música. Ahora mi pareja pone música, pero llevo como seis años sin escuchar música.
M: Yo escucho música todo el tiempo, mi vida tiene un soundtrack. Depende del día y del humor escucho música. Me gusta muchísimo el jazz, el blues, el reggaeton, la champeta que me introdujo acá mi comadre. Me gusta mucho la música como feMCs, este movimiento de raperas latinoamericanas me fascina.

No se trata acerca de mí, pero escucho reggaeton, me encanta, me encanta perrear, pero me siento mal dándole play en Spotify a una cosa que habla de dueños y de mujeres que son perras.
C: Entonces no podría ser música, de eso se tratan las canciones de los Rolling Stones y de The Police. Esa crítica que se le hace al reggaeton tiene que ver con nuestro clasirracismo porque no se la hacemos a otros géneros musicales, pero hay que señalarlo porque a nosotros nos dicen “Every breath you take, I’ll be watching you” y uno piensa que es romántico, pero cuando te dicen “Mamacita en la disco, con ropa haciendo el amor” y decimos que es horrible y vulgar.
E: Uno consume lo que quiere consumir, solo hay que ser críticos. Si un día ya no puedes bailar, ya no bailes, si puedes bailar, baila. Me choca que digan que el feminismo te obliga a hacer cosas, porque no es cierto. Escucha la música que se te pegue la gana, a mí me gustaría invitar a una crítica y reflexión, donde a la conclusión que llego es que hay que hacer reggaeton feminista. A todos nos gusta bailar, reír y coger, lo que pasa es que como todos hemos hecho eso, es un poco siguiendo los patrones de género.
C: Ahora que decías de los roles de cómo se baila, yo perreo a mi esposo porque él también puede agacharse y eso también se puede subvertir, y uno bailando también lo está subvirtiendo.

Más de i-D: Las mujeres y el perreo

Vamos a ponernos en contexto de la ciudad en la que estamos. Para ustedes como mujeres con cierta identidad, etcétera, ¿cómo es la Ciudad de México?
C: Yo viví 14 años en Bogotá, me siento en Suiza. En mi mini mundo donde yo me muevo, pasar de Bogotá a pasar a acá, sí ha significado más tranquilidad diaria y más movilidad, pero eso sólo aplica para este mini circulito.
E: Está cabrón, todas nuestras historias personales están marcadas por privilegios. Hay cambios positivos en el micro mundo en el que yo vivo, pero jamás dejo de señalar que son en nuestro micro mundo.
M: A mí me gusta el DF. Mucha gente viene de provincia buscando el Chilango Dream y aunque es de chiste que lo decimos, la neta es una ciudad que te da posibilidades. Si tú vienes, como yo, de una ciudad muy chica y conservadora, el Bajío mexicano, llegas acá y te enseña cabrón. Es una ciudad que te mastica y te escupe, o te traga. Es de una diversidad increíble, es un zoológico padrísimo que te posibilita un chingo y te enseña.

Individualmente, ¿qué hacen fuera de (e)stereotipas?
E: Investigación y docencia.
C: Columna en El Espectador, El Heraldo, Univisión, últimamente he estado en VICE, tengo un proyecto de una revista ONG que hace espacios para construir voces diversas y meterlas en el discurso. Ese está basado en Colombia, pero la idea es que el año que viene vamos a expandirlo a Latinoamérica, el proyecto se llama “Hoja Blanca”.
M: Yo soy defensora de derechos humanos, trabajo en organizaciones de la sociedad civil organizada, he trabajado en varias, en Artículo 19 Internacional fue la última. Ahora estoy como consultora freelance en tres organizaciones. Estoy haciendo esto, mucha producción audiovisual y trabajo como ONG.

¿Qué hacen fuera del trabajo?
M: Salimos un montón de fiesta.
E: Yo no salgo, sólo cuido niños.
C: Yo soy súper fiestera, me encanta, me fascina, me muero por la fiesta y voy a ser así toda mi vida, Marcela es mi compañera de fiesta. Aparte de hacer seis columnas a la semana, yo lo que hago es dormir.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s