Vienen generaciones de hombres y mujeres para las que ser feminista es lo mínimo y lo básico

Entrevista publicada en Plaza Pública el 21 de octubre de 2016.

Por: Carmen Quintela y Daniel Villatoro

El feminismo debe hablarse en todos los espacios, en todos los formatos, en todos los géneros. Esa es la apuesta de las (e)stereotipas, dos vloggers que buscan hablar sobre la violencia de género por toda Latinoamérica, un tema transversal que, recuerdan, va desde lo privado hasta lo público. En esos dos mundos se mueven y así explican cómo nos afecta el acoso, el machismo y la heteronormatividad.

Una estudió Arte y la otra Derecho. Parecería que Catalina Ruiz Navarro y Estefanía Vela Barba trabajan en ámbitos diferentes, pero ambas se unieron para abrir la discusión sobre la sexualidad y el género, una plática que ya habían comenzado desde sus espacios personales.

Estefanía Vela Barba (México) es abogada y está trabajando en su doctorado en la Universidad de Yale. Dirige un programa sobre derechos sexuales y reproductivos en el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) de México y semanalmente escribe su columna Pornucopia en El Universal. “Yo estudié dos carreras inútiles”, bromea Catalina Ruiz-Navarro (Colombia), maestra en artes visuales, literatura y filosofía que ha trabajado como periodista y comunicadora, además de columnista en El Espectador, El Heraldo, Univisión y otros medios.

Se conocieron a través de sus columnas. “Ya nos habíamos leído y fangirleamos en Twitter y luego nos fuimos a comer tacos y comenzamos una amistad”, cuenta Ruiz-Navarro, sobre la simpatía que daría forma a un proyecto de comunicación que tiene a YouTube como casa. Con los aportes de Marcela Zendejas, su productora, las (e)stereotipas comentan sobre la familia, los roles de género o el acoso laboral a través de sketchs de comedia, programas de opinión, conferencias y campañas.

Se definen como “pop” porque creen que el medio es importante para transmitir mensajes y el lenguaje popular es ideal para que las reflexiones sobre la igualdad impacten la cultura. Y como si el pop las hubiera recibido con brazos abiertos, su campaña #MiPrimerAcoso fue tendencia en Twitter y MTV las premió este año como Agentes de Cambio.

La semana pasada, tras participar en un foro sobre Feminismo Pop en Ciudad de Guatemala, Plaza Pública conversó con Estefanía y Catalina. La plática entre ellas es tan fluida que a momentos una concluye las ideas que la otra comenzó, en un discurso a ratos improvisado, a ratos memorizado a fuerza de repetirlo.
Hablan de feminismo pop ¿Cómo lo definirían?

C: Como el mismo de siempre, con un cambio de estilo. Cambiamos el lenguaje para llevar las grandes ideas del movimiento a todas partes. Hay lugares a donde no llega el paper académico, y existen públicos que, como nosotras, se formaron consumiendo pop y les es natural esa estética, la cual usamos para hablar de un discurso que nos parece riquísimo y del que todos deberían estar hablando.

Ustedes vienen de contextos en los que se da un clasismo entre contenidos especializados y populares. ¿Cómo manejan ambos?

C: De todo lo que hemos hecho, la gente nos reconoce más por los videos, porque son pop. Es un lenguaje que rompe barreras y estereotipos. Una de nuestras muchas preocupaciones es que escribíamos, escribíamos, escribíamos… y nos seguían respondiendo lo mismo. Había una barrera que no se rompía con textos, pero tenía que haber una forma de hacerlo. Y los feminismos son tan ricos, con tantos discursos diferentes encontrados, pero la gente se los pierde porque tiene la idea de que las feministas somos malas, feas, difíciles, insoportables.

¿Qué tal funciona el uso del humor?

C: Afortunadamente tenemos un sentido del humor muy parecido: humor negro, que es clave porque hablar de esto es muy duro. Las mujeres nos damos cuenta que somos víctimas de unas estructuras de poder que nos oprimen, explotan, violan y maltratan. Y es duro reconocerse feminista, porque te toca decir: “soy víctima de algo”. El humor te empodera. Entonces, en vez de tenerle miedo al tipo machista que nos calla, nos vamos a burlar de él y lo vamos a representar.

Uno de los estereotipos más generalizados del feminismo es ese, que es muy serio.

C: Sí, porque las feministas estamos muy estigmatizadas. No podemos decir A ni B porque nos dicen: “Ah, malvada feminazi”. Todo el discurso de las mujeres se articula como pisando huevos. Si te sales de la línea en cualquier momento, te caen encima. No nos podemos burlar ni contestar a la gente que nos dice estupideces.

Hilos para tejer una nueva masculinidad

Catalina y Estefanía han traducido en sus vídeos expresiones del inglés, con el fin de acercar conceptos que no existen en español. Agrupados bajo la etiqueta #ConceptosBásicosparaFeministas, las (e)stereotipas explican el significado de términos como “Manxplicar” o “Manterrumpir”.

¿Por qué es necesario adaptar estos conceptos al contexto latinoamericano?

E: Nuestros contextos son distintos, no sólo a Estados Unidos, sino que también entre Latinoamérica. Los puntos comunes nos sirven para inspirarnos y compartir ideas. En políticas públicas eso se hace todo el tiempo: uno se inspira más allá de su contexto, pero tarde o temprano tiene que lograr una apropiación. No todo el mundo habla inglés, y hay muchas ideas allá que vale la pena discutir aquí, pero si alguien no se toma el tiempo de traducirlas, nunca lo haremos.

C: Hay palabras en inglés que son muy útiles para avanzar la discusión. Entonces, ¿Cómo le digo al tipo que me está manxplicando si no tengo la palabra en español para que deje de hacerlo?, y ¿Cómo le explico a los demás que eso es algo? Nosotras somos bilingües y estamos consumiendo mucha información en inglés. La idea es llevar esos argumentos por Latinoamérica y que todos se apropien de ellos.

¿Qué es manxplicar?

E: Mansplaining es un término inspirado en un ensayo de Rebecca Solnit, en el que cuenta una anécdota: ella está en una cena y el anfitrión le platica sobre un libro. Al principio ella piensa: “Ay, wey, pues yo acabo de escribir un libro sobre ese tema, ¿de qué libro hablará él?”. Ella, con humildad y curiosidad. Pero el tipo sigue hablando y ella se da cuenta de que es sobre su libro. Con una amiga le dicen al tipo que ella lo escribió. Y el tipo sigue hablando. Se lo tienen que decir varias veces, hasta que él entiende y es tal el cortocircuito que no sabe ni cómo procesarlo. Mansplaining surge por el hábito que tienen algunos hombres de hablar a las mujeres de forma condescendiente de cierto tema porque asumen que de seguro saben más que ellas. Y ni se molestan en saber quién es su interlocutor. No se trata de que no nos expliquen temas, pero, ¿te lo preguntaron? Si no, ¿por qué te avientas a explicar? ¿Ya te fijaste quién es tu interlocutor? ¿O de entrada asumes que sabes más que ella?

Este es un fenómeno atravesado por el género. En nuestros vídeos nunca falta el man que nos dice que qué maravilla, pero que quizá estaría bien que compremos micrófonos. ¿Neta crees que no se nos había ocurrido? ¿Qué clase de interlocutor me crees?

C: Si tuviéramos un peso por cada tipo que nos pregunta por qué no compramos un micrófono, ya hubiéramos comprado uno.

¿Qué otras frases sobre el feminismo han traducido o acuñado?

E: La fiscalización del tono. Es cuando descalifican lo que dices por cómo lo dices: “Quiero que pidas tus derechos, pero bonito, ¿vale?”.

C: “No te molestes, no te pongas emocional”, dicen. Pero uno muchas veces tiene todo el derecho a estar emputada y no le aceptan que una que esté así para dar un argumento. Es una estructura de poder. A un hombre blanco nadie le dice: “Oye, qué alterado estás, cálmate”.

E: También hicimos la traducción de “No todos los hombres”. En Estados Unidos se gesta el hashtag #YesAllWomen porque todas las mujeres vivimos violencia. Los hombres contestaron: “pero no todos acosamos”. De ahí, se creó #NotAllMen, que pretendía que nos diéramos cuenta de que no todos los hombres asesinaban, pero que se resignifica y ahora ya se utiliza, en plan: “¿Me vas a decir lo obvio? Sí, sí, sí, “NotAllMen”.

C: Lo que pasa es que nosotras hablamos de un problema estructural que nos afecta a todas. Y los manes, en lugar de decir: “Oye, te voy a escuchar, voy a empatizar contigo, qué terrible que tengas este problema”. Dicen: “Ah, pero no soy yo”. Se preocupan de lavarse las manos. Si dices “No todos los hombres”, estás fallando en un problema de autocrítica.

¿Cuáles son los caminos para que un hombre se acerque al feminismo? ¿Cómo puede hacerlo?

E: Con humildad, modestia y autocrítica. Si es genuina la interacción yo siempre digo: “Chale wey, neta. Claro que te voy a escuchar”. Empiezas a generar relación. Sería muy interesante si los hombres empezaran a tener esa discusión sobre cómo juegan a la masculinidad con otros tipos.

C: Es preocupante que los hombres creen lazos de solidaridad a punta de hacer comentarios sexistas y objetizantes contra las mujeres. Y ellos dicen: “No voy a decir nada en contra de la violencia que leo en este chat entre hombres en el que estoy porque me echan”. Bueno, el costo social para ti es que te echen. A nosotras nos matan, nos violan. Tú tienes la opción de estar ahí y reírte, o no. Yo no me puedo reír, porque a mí esto me produce miedo y me resulta amenazante. Los hombres han estado mucho tiempo separados del feminismo y no se dan cuenta de que ellos también tienen que unirse y usar su privilegio.

¿De qué manera se manifiesta esto en la discriminación contra los que tienen otra orientación sexual?

E: Pues también pasa. Los heterosexuales pueden ser aliados de los LGBT. ¿Qué significa? Que ellos tengan las conversaciones sobre el tema en lugar de esperar a que una persona discriminada salga del clóset y todo el mundo la juzgue. Pueden preparar el terreno para que cuando llegue una persona que es LGBT, las condiciones sean mejores. En lugar de esperar, tú, heterosexual, en tu espacio de privilegio, ve qué cambios sistémicos puedes provocar en las empresas, en la universidad, en las políticas de contratación, en hacer un protocolo de acoso y en otros ámbitos. Pueden incidir en cómo las cosas están sucediendo.

C: Y en todos los ámbitos. Por ejemplo, si eres hombre, es de noche, vas caminando por la calle y delante de ti va una mujer, cámbiate de acera. Puedes ser el tipo mejor intencionado del mundo, pero a nosotras nos da miedo porque es una amenaza real. También debemos repensar las relaciones sexuales desde el consentimiento. A las mujeres no nos enseñan a dar consentimiento y que esto es importante. A ellos les enseñan que somos un trofeo que tienen que ganarse, algo por lo que tienen que pelear. La masculinidad hay que reconstruirla porque está muy basada en violencia. Como que la única emoción que sienten los hombres es rabia y eso lleva a violencia y es peligroso. Mientras a nosotras nos dicen: “Cálmate”, a ellos les dicen: “Bien, ¡más violencia!”.

¿Qué otras acciones pueden llevar a cabo los hombres para buscar la igualdad?

C: Hay cosas muy prácticas. Si a ti te invitan a un panel y solamente hay hombres en ese panel, di que no vas. Tú deberías conocer a una mujer que te pueda reemplazar en un panel en cualquier momento. Muchos aceptan ir y dicen: ”Ay, voy a ir al panel y voy a quejarme de que solo somos hombres”. No estás haciendo nada. Estás pidiendo una estrellita en la frente en vez de un cambio estructural.

 

Cuando el género afecta en lo público

Vemos que la discriminación por sexo se traduce en políticas públicas, por ejemplo, hasta el año pasado en Guatemala se permitía el matrimonio de niñas de 14 años, mientras que a los niños hasta a los 16 años.

E: ¿Y las licencias de maternidad para quién son?

C: ¿Quieren los hombres una causa feminista? Peléense porque las licencias de paternidad sean iguales para ambos sexos. Si la licencia para las mujeres es más larga, desincentiva. Si a la mujer le dan tres meses y al hombre ocho días, la política pública nos está diciendo quién debe encargarse del bebé. Adivina a quién prefiere contratar un empleador, ¿A un hombre o a una mujer? Le sale mejor contratar al hombre. Pero si fueran iguales, allí reduces la discriminación

¿Qué tiene que darse para erradicar el machismo de las instituciones guatemaltecas?

C: El machismo es transversal a todas las clases sociales y culturas. Debemos iniciar estas conversaciones. El feminismo crea resistencia porque es una desestabilización del status quo y una lucha por el poder. El poder lo tienen unos cuerpos y lo que las feministas estamos diciendo es que es injusto que sólo estos tengan poder, mientras que los cuerpos de las mujeres, indígenas, negros, que viven con discapacidades y otros son excluidos. Eso crea resistencia. Si te digo “tú que siempre has tenido el poder, me parece que no lo debes tener y me debes dar un poquito”, te pones a la defensiva y te resistes.

Uno no puede esperar que la gente que tiene el poder te lo suelte así fácil. Eso nunca va a pasar, a menos que haya un movimiento social en el que todos participemos. Yo sí creo que las sociedades cambian de comportamientos. Creo mucho en el relevo generacional. Vienen generaciones de hombres y mujeres para los que ser feminista es lo mínimo y lo básico.

E: La desigualdad no ocurre ni por ósmosis ni por naturaleza sino porque hay instituciones que la producen. Si lo quiero cambiar, tengo que hacer cosas. ¿Por qué no hay más mujeres escribiendo? Y cuando les damos voz, ¿Qué escriben? !¿Género?! ¿No tienes a mujeres opinando de la guerra, el petróleo, la globalización, finanzas, políticas? Las hay. Hay que buscarlas y darles la voz

C: Los derechos son unas conquistas. Las sociedades no te van a decir: ya estamos preparados para que se den los matrimonios igualitarios. No. Se permite el matrimonio igualitario y a punta de normalizarlo, la sociedad lo acepta y cambia. ¿Estaba la sociedad lista para dejar la esclavitud? No. Pero siempre hay que darse la pelea con los derechos.

¿Creen que pasa lo mismo con el tema del aborto?

C: La pelea es: ¿Cómo logramos que entiendan que las mujeres somos sujetos de derecho y que somos personas? Que podemos decidir sobre nuestras vidas y que no le corresponde al Estado, padre, marido, pareja, “Dios”, todas estas figuras de hombres que deciden sobre tu cuerpo. ¿Cómo hacemos que la gente crea que las mujeres sí pueden decidir qué es lo mejor para sus vidas en sus propios términos? El derecho a decidir implica valorar a las mujeres como personas que deciden cuál es la vida que quieren llevar.

¿Por qué siempre la Iglesia es parte de las discusiones de lo público?

E: La Iglesia es una institución política. Es muy moderno querer recluirla a la esfera privada, pero la Iglesia era todo. Era un modelo político, económico y familiar. Nosotros hemos querido meterlos al ámbito privado, pero su tendencia natural es otra. Es una teoría del mundo para todo: desde cuándo comienza la vida hasta qué vida es digna y cómo se gobierna.

C: Hay ideas de catolicismo, buenas, malas o lo que quieras, que se han aterrizado en una institución machista que tiene unas estructuras de poder que mantienen el status quo. Al final es una pelea de poderes. Al final todas las luchas sociales son pugnas de poder.

E: Luego se nos olvida que todo se reinterpreta. Las feministas hicieron eso con las constituciones,  que obviamente no nos incluían. Cuando se decía “We the people” no quería decir, nosotros, hombres y mujeres. “Men are created equal” no incluía a mujeres. Lo que se hizo fue reinterpretar la constitución, el equivalente a un texto sagrado en lo jurídico. Y eso hacen las feministas católicas, musulmanas. La religión es mucho más maleable y no tan estática.

La educación integral en sexualidad no se está dando como se debería en las escuelas públicas. Tampoco hay una ley de identidad de género y no se habla sobre la autodeterminación de la sexualidad. ¿Se convierte lo privado en un problema público y político?

C: Me parece impresionante que crean que los niños no tienen sexualidad porque es mentira. Y lo deberíamos saber porque fuimos niños y adolescentes, tenemos conocimiento de que teníamos pensamientos sexuales. La idea es que si hacemos como que si no estuviera pasando, pues no va a pasar. Y ya todos sabemos que eso falla, porque todos esos adultos conservadores que dicen no les hablen a los niños de sexo para que no cojan, también cogieron sin que les hablaran de sexo. Fueron y consiguieron esa información de donde fuera. Si tú le das a la gente información veraz y oportuna, la gente puede tomar mejores decisiones sobre su vida y su sexualidad.

En su trabajo siempre van desde la élite política-discursiva, a lo popular y las historias de las personas. ¿Cómo mediar ambos ámbitos para llegar a la persona y a lo político?

E: Es importante hablarlo en todos los espacios, todos los lenguajes, todos los formatos. Hay que hablar con las élites, las niñas, los adultos, los religiosos. Nosotros no abarcamos todo el mundo. Lo importante es que haya feministas escribiendo cuentos para niños, haciendo políticas públicas con los funcionarios y grupos así, trabajando en todos los ámbitos

C: Estamos fijadas en criticar a los Estados y las instituciones porque ellos deben ser garantes de nuestros derechos. Nuestras campañas se orientan a visibilizar y generar conversaciones entre nuestra audiencia o a exigirle a los Estados cambios y garantías de derechos. En esos dos ámbitos hay que moverse.

¿Cómo usan los privilegios que tienen a nivel social?

C: Tenemos muchos privilegios: el color de piel, la educación, el uso del tiempo… los cuales nos dan licencia para llegar a muchos espacios y ser interlocutoras de otras personas. Eso uno lo tiene que aprovechar.

E: Esa es la pregunta de los hombres feministas. El punto no es que se callen, es que en lugar de venirme a explicar a mí el feminismo, vayas con los hombres douche y que se los expliques. Por eso hay feminismo negro, porque las blancas la regaron. Uno hace esto de ir a comunidades indígenas, pero terminas poniendo tu cara y hablando sobre ellas sin hacer el mínimo esfuerzo para que ellas hablen por sí mismas. Nos asociamos para formar un puente y que tú puedas cruzar el puente y llegues. O está la otra opción, puedo dejarte en donde estás y yo pongo la cara y yo soy la heroína que salva a mujeres indígenas. Ese sería el equivalente a lo que hacen los hombres feministas criticables. No hacen nada por cambiar el espacio de las mujeres, pero llegan a la conferencia y dicen: “Yo soy feminista”, para que el mundo les diga: “¡Wow!”

C: El espectro sí se abrió y eso es muy importante. Pero no para todo el mundo. Por ejemplo, hay mucho clasismo con la ortografía. Los intelectuales dicen: “Si me vas a contestar con mala ortografía, ni me hables”. Pero oye, tener buena ortografía no es una cosa que te nace por ósmosis, sino quiere decir que has tenido una buena educación. Tiene que ver directamente con la desigualdad.

Kit de supervivencia para comentarios en redes sociales

Las redes sociales se han convertido en una vía más para transmitir las ideas del feminismo y debatir al mismo tiempo que para acosar y perpetuar estereotipos machistas. Estefanía y Catalina dan algunas claves para responder a estos comentarios.

Los hombres también sufrimos violencia y acoso”

E: Hablar de la violencia en contra de los niños y niñas no significa que no se condene la violencia en contra de los adultos, ¿o sí? Entonces por qué crees que hablar de la violencia en contra de las mujeres es condenar o validar o solapar la violencia que ocurre contra los hombres.

C: Hay que entender que la violencia contra las mujeres es sistemática y estructural, diaria, reincidente, permanente. Son todos mis días. Mientras que si acosan a un hombre es extraño, una falla o novedad en el sistema. Ahí está la diferencia entre un problema individual y uno estructural.

“Déjame explicarte”

C: Con ironía: “Me encanta como me manxplicas. De verdad, cuéntame más”. O más tajante: “Ya no me hables y deja de manxplicarme”. Se trata de entender el concepto porque si no puedes reconocer que el tipo te está explicando condescendientemente algo y eso es una forma de machismo, pues no le vas a decir nada. Depende de que tú puedas verlo y reconocerlo.

E: “Te comparto este vídeo y este texto de Rebecca Solnit”.

“No todos los hombres acosamos o somos violentos”

E: ¿Qué pretendes aportar? Si quieres decir que no todos los hombres, estás diciendo algo que ya todos sabemos. ¿Y para qué lo haces? ¿Para empezar a hablar de los hombres? Entonces vas a ignorar el problema del que estábamos hablando.

C: ¿Por qué tienes que hacer el problema sobre ti, si estamos denunciando un problema de discriminación? ¿Por qué te tienes que poner tú en el centro, en lugar de poner a las víctimas de discriminación en el centro? Eso es simplemente mezquino.

“No te alteres, eres una histérica”

C: Eso que tú haces es fiscalización del tono. La queja que digo es válida en el tono que sea. Gritando, llorando, neutra, feliz, diciendo “por favor” o malas palabras, lo importante es el mensaje y no la forma. Si te quieres quedar en la forma para que yo lo diga en tus términos, pues en realidad lo que estás haciendo es cortando mi discurso y descalificándolo. No deberíamos usar la palabra histérica para referirnos a las mujeres porque esta fue una patología inventada específicamente para actitudes normales.

“No es acoso, es un piropo y a las mujeres les gusta”

E: Si las mujeres te están diciendo que no les gusta, entonces ¿por qué insistes? Tu intención es irrelevante, lo que importa es cómo lo reciben.

C: Un cumplido es una cosa que le dices a alguien para que esa persona se sienta bien. ¿Por qué piensas que decirme: “Ps Ps qué tetas”, me va a hacer sentir bien? ¿De qué manera eso me hace sentir bien conmigo misma, si me estás gritando algo genérico y pendejo que le gritas a todo el mundo? Tal vez si me dices: “Catalina, qué interesante, leí tu artículo y me gustó” y recuerdas algo específico, eso sí sería un cumplido porque claramente está hecho para que yo me sienta bien. Pero gritarme: “¡Qué tetas!” solo para reafirmar tu control territorial de un espacio público, no es un piropo para nadie.

“Si se despenaliza el aborto, las mujeres harán cola para abortar”

E: Todos los estudios en otros países donde se ha despenalizado el aborto demuestran no solo que el aborto no aumenta, sino que incluso disminuye. En cambio la penalización del aborto demuestra que el aborto no solo disminuye, sino que aumenta. Y tampoco protege la vida prenatal y expone a las mujeres en riesgo de muerte.

C: Como está prohibido, aumentan los abortos inseguros. La realidad básica que vemos es que las mujeres han abortado toda la vida y van a seguirlo haciendo. Quien quiera lo va a hacer como sea porque ella tomó la decisión, haya una manera segura y legal de hacerlo, o no. Son decisiones de vida o muerte. O sea, cuando una mujer toma la decisión de abortar es porque está salvando su vida.

“¿Por qué no protestan por cosas importantes como la ablación genital?”

C: “Hay que protestar por todo. Todas las formas de machismo que me afectan, porque no solo es la violencia más explícita o el feminicidio, cuando ya me mataste. Para llegar a eso, comenzó con acoso callejero, un pensamiento de que la mujer es mi propiedad. Si yo no cambio esa actitud que se evidencia desde los golpes, desde la muerte, desde el acoso, desde la violación, pues no voy a poderla quitar de raíz. No es sobre enfocarse en los efectos sino lo que genera esas desigualdades.

 

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